Hay algo que pasa siempre cuando hay un fotomatón vintage en una boda: alguien se acerca con curiosidad, coge un sombrero del atrezzo, mira a su pareja o a su mejor amigo y dice «venga, vamos». Un minuto después están riéndose con una tira de fotos en la mano, y esa tira acaba en la cartera, en un libro o pegada en la nevera durante los próximos veinte años. Literalmente en la nevera, porque os la damos con imán. Eso es exactamente lo que buscamos con nuestro fotomatón. No es una pantalla gigante con filtros de orejas de perro. Es un fotomatón con alma de los de antes, con fotos impresas al momento y un rincón propio en la fiesta, pensado para bodas y eventos en Barcelona donde la decoración importa y nadie quiere un aparato que parezca sacado de un centro comercial.
Si buscas la información general del servicio, las tarifas y cómo reservar, lo tienes todo en nuestra página de alquiler de fotomatón en Barcelona. Aquí te contamos por qué el formato vintage tiene algo especial.
Sobre el papel, cualquier photo booth hace fotos. La diferencia está en todo lo demás.
Tiene su propio rincón, y eso cambia a la gente. Con música sonando en el propio fotomatón y una mesa llena de atrezzo, se crea un pequeño mundo aparte dentro de la fiesta. La tía que no se deja fotografiar en todo el banquete se pone un sombrero de plumas y acaba posando como una estrella de cine mudo. Pasa en todas las bodas. No sabemos muy bien por qué, pero pasa.
Las fotos se imprimen al momento, en papel de verdad. Nada de «ya te lo mando por WhatsApp». El invitado se lleva la foto en la mano, y eso tiene un valor que el móvil no ha conseguido sustituir.
La tira clásica, o la foto grande si lo preferís. La tira vertical, estrecha, con tres o cuatro fotos, es el formato de toda la vida y el que más encaja con el estilo vintage. Pero también imprimimos en 10×15, que es más cómodo para enmarcar o para el álbum. Podéis elegir uno u otro según el tipo de evento.
Encaja con la decoración en lugar de pelearse con ella. En una masía del Penedès, en una finca del Maresme o en un salón con lámparas de araña, un fotomatón de estética retro se integra. Una estructura blanca con LEDs de colores no siempre lo hace.
Si tu evento tiene un rollo más moderno y lo que quieres es movimiento y vídeo, probablemente te encaje mejor un fotomatón 360. No pasa nada: son dos experiencias distintas y no sirven para lo mismo.


Llegamos con tiempo antes de que empiece el servicio, para montarlo todo, probar la luz y ajustar el encuadre al espacio. Necesitamos un enchufe cerca y un rincón de unos 2×2 metros, más o menos. Si el sitio es complicado (escaleras, jardín en pendiente, una bodega con techo bajo), nos lo cuentas antes y lo resolvemos.
Durante todo el servicio hay una persona de nuestro equipo junto al fotomatón. Esto parece un detalle menor y no lo es. Es quien anima a los tímidos, quien ayuda a elegir el atrezzo, quien cambia el papel sin que nadie note el parón y quien se asegura de que a la una de la madrugada no se forme un tapón de veinte personas. Un fotomatón sin nadie al lado funciona, pero funciona peor.
Cada sesión es rápida: te colocas, cuenta atrás, flash, y en unos segundos sale la foto impresa. Las fotos son ilimitadas durante todo el servicio, así que nadie tiene que pensarse si repetir. Si hace falta por cómo está montado el espacio, la impresión también puede ir por wifi.
Al terminar os entregamos todas las fotos del evento en un USB, en alta calidad, para que las tengáis guardadas y podáis compartirlas cuando queráis.
Lo hemos visto funcionar en muchos tipos de eventos, pero hay algunos donde encaja especialmente bien.
En bodas, sobre todo. Aquí el fotomatón vintage hace de libro de firmas: cada invitado pega su tira y escribe algo al lado. Años después, ese álbum es lo que más se mira, más que el reportaje profesional, y lo decimos con todo el respeto a los fotógrafos. El reportaje cuenta la boda; el álbum de tiras cuenta a la gente que estuvo.
En fiestas temáticas de los años 20, estilo Gatsby o Peaky Blinders, es casi obligatorio. Con plumas, tirantes, boquillas y gorras, el fotomatón se convierte en el centro de la fiesta.
En eventos de empresa y cenas de Navidad funciona de forma distinta: rompe el hielo entre departamentos que durante el año apenas se hablan. Personalizamos las fotos con el logo o el nombre del evento, y el imán acaba en la nevera de la oficina o en el archivador de alguien.
Y en cumpleaños redondos, los 40, los 50, los 60, donde se juntan varias generaciones. Los mayores reconocen el formato de inmediato y los jóvenes lo descubren como algo nuevo. Es curioso verlo.
El diseño de las fotos lo hacemos con vosotros. Pueden llevar vuestros nombres, la fecha, una frase, un pequeño dibujo o el monograma de la boda. Intentamos que el diseño sea sobrio, porque una foto vintage pierde su encanto si se llena de elementos. Menos es más, de verdad.
Y luego están los imanes. El servicio incluye 50 marcos magnéticos para la nevera (si sois más invitados, se pueden pedir más), y es de esas cosas que parecen un detalle y acaban siendo lo que la gente más comenta. El libro de firmas se lo quedan los novios; el imán se lo lleva cada invitado a casa, y cada vez que abre la nevera se acuerda de vuestra boda.
A nadie le importa demasiado qué cámara hay dentro de un fotomatón, hasta que ve las fotos. Por eso no escatimamos aquí.
Trabajamos con una cámara mirrorless Canon EOS R100 con objetivo RF-S 18-45 mm, iluminación con panel Pro Light 200 de alta potencia y el software Snap Booth. Para imprimir usamos impresoras DNP DS-620A y DS40, que son las que utilizan muchos fotógrafos de eventos: imprimen por sublimación, así que las fotos salen secas, no manchan los dedos y aguantan muy bien el paso del tiempo. Eso sí, como toda foto impresa, mejor no dejarlas al sol en el salpicadero del coche.
Muchas parejas combinan el fotomatón con la música del evento, y ahí tenemos ventaja porque en Showtime Barcelona lo organizamos todo desde el mismo sitio. El fotomatón puede abrirse durante el cóctel, mientras suena un saxo en directo, y seguir funcionando cuando empieza la fiesta con nuestro DJ para bodas en Barcelona. Menos proveedores que coordinar, menos llamadas, menos sustos.
Y si la fiesta tiene espíritu de juerga larga, el fotomatón y el karaoke se llevan especialmente bien. Primero se canta, luego se inmortaliza la vergüenza.
Preferimos ser claros. Nuestro fotomatón tiene la estética y el espíritu de los clásicos, pero no es una máquina química de revelado como las de 1950. Esas máquinas originales existen, algunas siguen funcionando en bares de Barcelona y son preciosas, pero no son viables para un evento: tardan varios minutos por tira, usan químicos y necesitan un mantenimiento complicado. Nosotros usamos cámara e impresoras profesionales dentro de una estética vintage, y el resultado es inmediato y fiable.
Tampoco te vamos a decir que funciona igual de bien en cualquier situación. Al aire libre y a pleno sol del mediodía, la luz del sol compite con la nuestra y las fotos pierden ese aire de estudio. Funciona mucho mejor a la sombra, por la tarde o de noche. Y si solo vais a ser quince invitados, quizá no tenga sentido. Os lo diremos si lo vemos así.
El servicio básico es de 2 horas. Para una boda de 100 a 150 personas solemos recomendar ampliarlo a 3, porque con dos horas hay invitados que se quedan sin pasar. Más de cuatro rara vez hace falta.
¿Las fotos son ilimitadas?
Sí, durante todo el servicio.
Tira clásica o foto de 10×15, como prefiráis.
Sí: sombreros, gafas, bigotes, carteles y lo que haga falta para que nadie se quede serio. Si tenéis una temática concreta, podemos adaptarlo, y si queréis aportar vuestros propios accesorios, perfecto.
Os desplazáis fuera de Barcelona?
Los primeros 50 km de desplazamiento están incluidos. Más allá también vamos, con un pequeño suplemento que os indicamos en el presupuesto.
En un USB con todas las fotos del evento.
Sí, una pequeña señal bloquea la fecha. Las fechas de mayo a octubre, sobre todo los sábados, se llenan con muchos meses de antelación.
Claro. Os enviamos una prueba y la ajustamos hasta que os guste.
Escribidnos con la fecha, el lugar y el número aproximado de invitados, y os respondemos con disponibilidad y presupuesto. Toda la información sobre tarifas la tenéis en la página de alquiler de fotomatón en Barcelona.